1. LA IMPARTICIÓN DE SANIDAD a los que brandados en el área sexual y relacional. A través de la sabiduría bíblica, apoyo piadoso y el poder de la oración, ayudamos a los quebrantados a permanecer en Jesús como su esperanza y fuente de sanidad. También les ayudamos a encontrar su lugar en el cuerpo de Cristo, para que la sanidad de ellos pueda crecer y convertirse en una bendición para otros.
2. EL EQUIPAR A LA IGLESIA para impartir sanidad a los quebrantados en el área sexual y relacional. Nuestra misión principal es ayudar a la iglesia a realizar estos ministerios. Lo hacemos mediante:
- 1. LA CAPACITACIÓN DE PASTORES, PRESBÍTEROS Y LÍDERES a ministrar efectivamente a los quebrantados, especialmente en el contexto de grupos pequeños.
- 2. EL DESARROLLO DE GRUPOS PEQUEÑOS es quizá el principal ofrecimiento del Ministerio Restauración a la iglesia. Hemos implementado varios formatos de grupos pequeños que satisfacen diferentes necesidades. Proveemos capacitación a los equipos que buscan llevar a cabo estos grupos pequeños en sus iglesias.
- 3. ¡LA PROCLAMACIÓN A LA IGLESIA Y AL MUNDO DEL PODER TRANFORMADOR DE JESÚS! Debido a la confusión moral y espiritual alrededor del mundo, no suponemos que la gente conoce la voluntad de Dios para su sexualidad y relaciones. Ni tampoco suponemos que ellos conocen la gracia dada a aquellos que claman por su misericordia. Los integrantes del Ministerio Restauración damos a conocer a Jesús mediante la declaración de cómo Él ha transformado nuestro quebranto en una rica fuente de sanidad a otros. ¿Cómo van a descubrir ellos la sanidad de Dios al menos que nosotros se lo digamos?
LA VISIÓN
El Ministerio Restauración es un ministerio local, nacional e internacional que proclama la transformación del poder de Jesús. Nuestros esfuerzos yacen en nuestra seguridad de que Jesucristo es la única esperanza para un mundo que lucha con el peso del quebranto sexual y relacional y la destrucción que este conlleva. Lo siguiente describe el trabajo del Ministerio Restauración en la iglesia local y alrededor del mundo.
Provee oportunidades de apoyo y de sanidad local para los quebrantados en el área sexual y relacional. También proveemos literatura y referencias de grupos en diferentes partes del mundo que apoyan a las personas afectadas por el quebranto y que necesitan la esperanza que sólo Jesús le puede ofrecer.
Equipa a la Iglesia ministrar efectivamente a los quebrantados en el área sexual y relacional. Lo hacemos proveyendo conferencias y educativas y de sanidad a iglesias individuales, para las iglesias que se reúnen un una misma localidad, y para los líderes que quieren equiparse específicamente para liderar ministerios de este tipo. Proveemos información a pastores, presbíteros, y consejeros que buscan nuestro aporte conforme ellos buscan ministrar sanidad en estas áreas. También animamos a que nosotros hemos capacitado a medida que buscan nuestra opinión en cuanto a cómo implementar esta meta de la mejor manera.
Expandir la Iglesia. Dios nos llama a alcanzar los que no conocen a Jesús. En la actualidad, hombre y mujeres enfrentan elecciones de vida y muerte en cuanto a su sexualidad. La mayoría de ellos o no conoce a Jesús, o, si lo conoce, no tienen idea de cómo Él los faculta para caminar libre de la inmoralidad y los patrones esclavizantes del quebranto sexual. Buscamos estar disponibles a todas las oportunidades que Jesús nos da para compartir con los no creyentes cómo sólo Él es la respuesta a la crisis sexual y relacional y la fuente de la pureza y entereza personal. Creemos que la relevancia actual de la sexualidad desbordada abrirá muchas puertas para que el Ministerio Restauración proclama Jesús como Señor y sanador de todos. De esta manera, se plantarán semillas y se cosecharán frutos, expandiendo así la iglesia.
Preparar y Purificar la Iglesia para el regreso de Cristo. El Ministerio Restauración es en sí un ministerio profético. Dios nos ha dado una unción única para ayudar a que la iglesia caiga en cuenta de su llamado como portadora de la luz de la compasión radiante de Jesús, brillante de pureza y expectante de Su regreso. La manera como la iglesia recibe a aquellos afectados por el quebranto sexual y relacional funciona como un importante indicio de su preparación y disposición a recibirlo a Él. ¿Qué tipo de compasión les extiende la iglesia a los menos amados y queridos? ¿Es la compasión falsa que acepta al individuo sin instarlo a arrepentirse y abrazar a Jesús? ¿O es una moral cruel y chata que llama a los pecadores a arrepentirse sin amarlos conforme abrazan la integridad? En este punto, a menudo la Iglesia impone un yugo áspero e irrealista sobre aquellos desesperados que necesitan sanidad.
El Ministerio Restauración despierta a la iglesia a su responsabilidad de levantar alto el estandarte del poder transformador de Jesús. Él desea que todos los hombres y las mujeres dejen los harapos del pecado y la desesperanza y se revistan de Su justicia. Todos necesitamos ser lavados por Cristo. Dentro de muchos de nosotros vive un ‘’Pedro’’ que se rehúsa a la invitación del Santo a conocernos en nuestro punto de mayor vergüenza y necesidad, y de limpiarnos allí mismo (Juan 13:6-8). También necesitamos alimentarnos de Cristo como nuestro alimento fundamental: nuestro pan de vida. De una manera u otra, todos luchamos con apetitos que nos instan a evitar Su amor sustancial para participar de cosas o dioses inferiores que cautivan nuestras vidas (Juan 6:53-58). Él desea que esto ocurra a través de Su novia, no a pesar de ella o paralelo a ella.
El Ministerio Restauración anima a que la iglesia vea en la restauración de los quebrantados en el área sexual y relacional, una ventana para la recuperación de la vida y la pureza que Jesús desea para todos. Él ordena a todo el mundo a que establezcan sus vidas en Él; allí yace la base para nuestra transformación. Eso aplica a todos, no sólo con los que obviamente tienen problemas sexuales. Aquellos quebrantados por la inmoralidad sexual nos detienen y ordenan por su mera presencia: "¿cuán profundo es el amor de Jesús?” La manera cómo la iglesia de Jesucristo les responde es una ventana hace la verdad y pureza de su testimonio de Jesús. Nos deleitamos en brillar con compasión deslumbrante. Ayudamos a la iglesia a purificarse y preparase para el regreso de Jesús.
NUESTRA DOCTRINA
El Ministerio Restauración mantiene que Cristo y Su iglesia como la fuente de dicha restauración. Mientras que el enemigo busca usar el quebranto sexual y relacional para destruir vidas, Jesús se mueve con una poderosa compasión para recuperar estas vidas. En Él, los quebrantados descubren el orden de Dios y son facultados para caminar en el mismo a través del arrepentimiento y entereza en Jesús.
CREEMOS que las Escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento son la Palabra de Dios inspirada, la autoridad final para la doctrina, corrección e instrucción para el correcto vivir.
CREEMOS en un Dios, existente eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
CREEMOS en la deidad de nuestro Señor Jesucristo, completamente hombre y Dios, el hijo primogénito del Padre. Fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la Virgen María y vivió una vida sin pecado. Sufrió por nosotros, fue crucificado, muerto y sepultado y resucitó físicamente de entre los muertos. Ascendió al cielo donde está a la derecha de Jehová Dios Padre y regresará con poder y gloria.
CREEMOS que sólo la fe en Jesucristo como Señor y Salvador nos libera del domino del pecado y sus consecuencias: muerte y perdición eterna. Él asumió el castigo de muerte sobre sí mismo, y nos permitió vivir a partir de su resurrección as vida eterna.
CREEMOS que el Espíritu Santo lleva a cabo la obra de restauración de nuestras vidas, fortaleciéndonos a crecer en unión amorosa con Jehová Dios Padre y a vivir en obediencia a Su voluntad.
CREEMOS que la Iglesia de Jesucristo está formada por aquellos que lo conocen como Señor y Salvador, sin importar las creencias denominacionales.
HISTORIA
El Ministerio Restauración nace a partir de la transformación que Mauricio Montion, su fundador y director, experimentó en su sexualidad y relaciones a partir de noviembre de 1995. (Ver su testimonio)
Después de haber experimentado sanidad, el Señor lo llama a comenzar un ministerio de apoyo a personas con quebranto sexual y relacional en Córdoba, Argentina. En septiembre de 1998 comienza su capacitación en Desert Stream Ministres con Andy Comiskey, donde adquiere las herramientas para comenzar un ministerio.
A su regreso en abril del 2000 nace el Ministerio Restauración. Desde entonces el Ministerio Restauración ha capacitado a muchos líderes no sólo en Argentina, sino también en diferentes partes de Latinoamérica para comenzar grupos de apoyos en sus propias comunidades.
PUNTOS DE VISTA
ENTENDIENDO EL ABUSO SEXUAL
Por Shawn Corkery
El tema de abuso sexual se ha intensificado en la conciencia norteamericana durante los últimos años. Cada mes parece haber otro escándalo, caso en la corte, o testimonio que llena las ondas radiales. Semejante saturación en la comunicación nos impacta, y puede finalmente hacernos insensibles al aumento de la destrucción en la vida de tantas personas. Podemos empezar preguntándonos: ¿es todo esto real y terminará algún día?
No importa qué tan abrumador pueda parecer, el abuso sexual no terminará. El corcho del rechazo ha sido quitado (incluyendo respuestas equilibradas y no), y probablemente continuará saturando los medios de comunicación hasta que nuestra sociedad se llegue a cansar de escuchar esas horribles historias.
Tristemente, el mundo secular tiene poco poder para detener el abuso o para proveer una poderosa sanidad a las víctimas. Incluso con la actual exposición de medios, las noticias y entretenimiento no pueden erradicar el problema. Las agencias de servicios sociales pueden proveer alguna ayuda inmediata para las víctimas, pero no ofrecen soluciones permanentes.
Las buenas nuevas para los cristianos (víctimas o no) es que ¡tenemos una respuesta sanadora! Aun cuando no es rápida o sencilla, tenemos la verdadera capacidad para detener y sanar el abuso. La respuesta está en la persona de Jesucristo. A diferencia del mundo el cual puede fiarse de la voluntad humana para terminar con el abuso, los seguidores de Cristo tienen a Uno mayor que ellos para ayudar a contener y erradicar impulsos de abuso. Él también es Aquel, que fuera de nuestro dolor y desesperación, puede conducirnos fuera de la mira de la destrucción acumulada por el abuso. Jesús, cuya naturaleza divina y deseo es redimir a la humanidad, puede sanar tanto a las víctimas como a los abusadores. La victimización puede llegar a su fin a través de la intervención de Cristo.
DEFINIENDO EL ABUSO
Para ayudar a aplicar el poder del Señor a este problema, necesitamos entender mejor lo que es el abuso. Es importante tener definiciones funcionales. (En este artículo nos estaremos refiriendo al abuso infantil). El abuso en infantes, en todas sus formas, puede ser definido como: cualquier acto de dominio, ejercido contra un niño, que deja destrucción. Una buena representación de esto sería un arma (de fuego, una lanza, una flecha, etc.). La capacidad que tiene un arma para destruir puede ser determinada por la cantidad de poder que hay detrás de ella. Un arma primero hace contacto con el cuerpo de una persona, en su piel —nuestra protección externa. Luego penetra en el cuerpo, en donde deja destrucción (lesiones severas en la carne, huesos rotos). Si una herida no es tratada adecuadamente, o es protegida sólo por un vendaje barato, finalmente habrá una infección. El abuso es como un arma al alma (cuerpo y espíritu). Es cualquier acto —físico, sexual, emocional, espiritual, o de descuido — con una fuerza o poder detrás, el cual va más allá de nuestros propios límites y seguridad personal y penetra a nuestra alma en donde causa destrucción. Ya que el secreto es necesario cuando hay abuso la mayoría de las lesiones permanecen sin ser tratadas, y llegan a infectarse con vergüenza, auto-aborrecimiento, y opresión espiritual.
El poder detrás del acto (o arma) es el factor clave. El abuso es medido no por el acto en sí mismo, sino por la destrucción que deja. Es muy fácil para los adultos minimizar sus propias experiencias de abuso en la infancia diciendo "oh, no fue tan malo. A mucha gente le ha ido peor que a mí". El problema es que se enfoca el evento, no los efectos que causan en el corazón y alma. Sería como decir "sólo fui herido por un alfiler", pero el alfiler penetró el cuerpo y perforó los nervios y arterias principales.
ABUSO SEXUAL
Una de las formas más devastadoras de dominio infligido sobre niños es el abuso sexual. La vejación es: cualquier acto de dominio sexual (abierto o encubierto) que se ejerce sobre un niño menor de dieciocho años. Durante mucho tiempo nuestra cultura ha definido el abuso sexual en términos de contacto genital. El abuso sexual puede comprender cualquier acto de dominio sexual —desde una relación sexual hasta vouyerismo (ser visto sexualmente). Los niños no fueron diseñados por Dios para contener en su alma (y cuerpo) ninguna forma de energía sexual. Este dominio sexual, ya sea de adultos o de niños mayores (sutil o descarado), puede dejar diferentes formas o intensidades de destrucción. Esta se manifiesta en la forma en que un niño se siente con respecto a su cuerpo, a su sentido de protección, a su habilidad para confiar en otros, y a su seguridad personal.
Muchos adultos que son víctimas de abuso sexual durante la adolescencia, sienten culpa y responsabilidad personal, especialmente si hubo en ellos sentimientos placenteros. Incluso más devastador puede ser la triste realidad de que anhelos legítimos de amor, importancia, y atención fueron satisfechos perversamente por el abusador. Los adultos son los únicos responsables de su energía sexual, así como son responsables si le dan un mal uso a ese poder traspasando límites. Esto es cierto sin importar la edad que tenga el niño o adolescente, la forma en que estuvieron actuando hacia el adulto, o cómo se encontraban las necesidades emocionales del niño.
SANIDAD
Definir el abuso es mucho más fácil que sumarizar el proceso de sanidad. Eso es porque el abuso afecta cada aspecto del ser, y no hay ningún proceso sencillo para alcanzar la sanidad del alma. Al mismo tiempo, la sanidad es sencilla. Involucra el aplicar el poder restaurador de Jesús a la destrucción, y llamar a la víctima a vivir en su verdadera personalidad.
LA HERIDA
Yo veo la sanidad del alma como dos procesos simultáneos. El primero es permitir que la presencia de Cristo entre a los lugares dañados —recuerdos, sentimientos, y creencias que se formaron en torno a la herida. Una experiencia de abuso que no ha sido tratada, tendrá alguna forma de defensa a su alrededor. Puede ser un mecanismo —consciente o inconsciente—, que intenta mantener el dolor insoportable a un grado mínimo, pero la defensa, irónicamente, impide que la herida sea sanada. El deseo del Espíritu Santo es entrar al recuerdo (a la herida) y comenzar a sanar el daño. Esto generalmente involucra un tiempo de aflicción durante el evento. La mayoría de las víctimas necesitan un período de dolor, de lamentar el hecho de que una cosa muy mala ocurrió. Esto es especialmente cierto cuando la persona ha reprimido o suprimido recuerdos y sentimientos.
MENTIRAS INTERNAS
La víctima también necesita renunciar al auto-aborrecimiento, a los deseos internos, y a las creencias incorrectas las cuales trabajan para negar el verdadero dolor. Mientras estas cosas son reconocidas por la víctima y dadas a Cristo, Él las toma para sí mismo sobre la cruz, en donde no tienen poder para perjudicar nuevamente. Con una práctica consistente de traer recuerdos y sentimientos a la presencia del Señor, Jesús puede empezar a llenarlos con verdad, gozo, objetividad, autoridad y victoria. El recuerdo no desaparece —Jesús no reescribe la historia— pero los residuos destructivos dejados por la fuerza del abuso, son limpiados y reemplazados con Su presencia y propósito sanador.
DEFENSAS
El segundo proceso de sanidad (irónicamente el área que no deseamos encarar) son nuestras reacciones defensivas y/o pecaminosas al abuso. Estas son áreas de responsabilidad personal. Cuando son encaradas sin temor y con humildad, la víctima puede decidir renunciar a ellas. Estos mecanismos de defensa una vez tuvieron el propósito en la niñez, de cubrir las heridas. Pero como una venda barata, han sobrepasado su propósito y debe ser removido. Sin no se remueve, el Señor no tendrá completo acceso al daño. Su deseo de sanar será impedido, y continuaremos usando las defensas para bloquear un futuro dolor.
Algunas de estas defensas son: negación (no recordar o no sentir), pasividad o temor, tomar responsabilidad personal en dónde esa responsabilidad pertenecía a otra persona, secreto, deseos internos, comportamiento compulsivo y adicciones, y especialmente falta de perdón. Cada una de estas áreas debe ser sobriamente reconocida en nuestra vida y traerla a la luz del Señor. En la seguridad de Su presencia, podemos encontrar el valor de desechar nuestras antiguas formas de defendernos.
LA LARGA JORNADA
En mi propia sanidad de abuso sexual, pasé varios años esperando a que el Señor sanara mis heridas. No reconocía que mientras decía que nada estaba ocurriendo, Jesús me estaba llamando a vivir fuera de mí mismo. Quería ser liberado del horror que me había sido infligido, pero Dios tenía otras prioridades. Primero, Jesús me fortaleció para decir no a la adicción sexual y al comportamiento homosexual. Luego tratamos con mi odio y falta de perdón hacia el perpetrador y hacia los miembros de mi familia. Luego vino un largo período de aflicción por el pasado y todas las consecuencias que yo había negado sobre el abuso. Finalmente, cuando habíamos trabajado lo suficiente sobre mi pasividad y sobre la aceptación de mi verdadera masculinidad, la "veta madre" del dolor quedó al descubierto. El Señor dirigió el tiempo justo para que la energía sexual obscena y el poder de estar limitado, fueran echados fuera de mi alma y cuerpo (con la participación de mi voluntad). Mientras permanecía abierto a Él, la destrucción surgió y salió ¡y fue traída a un final, sobre la cruz!
El amor y la fidelidad de Dios no se detendrán hasta que haya terminado su obra en nosotros. Todas las heridas del pasado, juntamente con la ansiedad interior, vacíos dolorosos, y un sentido de reproche de "maldad" pueden lentamente ser quitados. Para nuestro asombro, como un amanecer que aparece en la obscuridad, las cosas buenas de la vida que siempre estuvieron fuera de nuestro alcance, ahora pueden ser nuestras. La vida no será perfecta, pero muy buena, llenada con el gozo y el fruto del Espíritu Santo. Lo mejor de todo es que llegamos a ser el pueblo santo y obediente de Dios
Derecho de traducción al español © 2006-1997 Desert Stream Ministries.
Todos los derechos reservados.
Traducido del inglés por Oscar D. Galindo
ENTENDIENDO LA ADICCIÓN SEXUAL
Por Ron Citlau
Cu
ando la adicción sexual se hace presente, lo que todos debemos considerar es que somos vulnerables a llegar a estar vinculados a aquellas cosas que nos hacen sentir mejor, más seguros, amados, protegidos, y satisfechos, llegamos a ser adictos a aquellas cosas que nos dan un sentido de autoestima, y que nos ayudan a enfrentar dificultades en nuestra vida.
Sin embargo, todos estamos propensos a adicciones de uno u otro tipo. Los procesos psicológicos y neurológicos que están involucrados en la formación de un alcohólico o drogadicto son los mismos responsables de las adicciones al trabajo, al estrés, a las fantasías, a las relaciones dependientes, a la comida, a la televisión, a la limpieza, a los deportes, al ejercicio, a la apariencia física y a las rutinas diarias ¡tú di el nombre!
Un dicho común es: "¡Somos criaturas de hábitos!" y cuando aparecen diferentes tipos de adicciones, simplemente decimos:
Si hago algo que me haga sentir bien, probablemente lo haré de nuevo. Si continuo haciéndolo, y me sigue haciendo sentir bien, probablemente haré un hábito de ello, una vez que sea un hábito, llegará a ser más importante para mí y lo echaré de menos si lo dejo. En otras palabras he llegado a estar vinculado a ello. Y cuando llegamos a estar ligados a algo o a alguien, la adicción a menudo está presente.
Para entender y tener compasión sobre lo que un adicto sexual atraviesa, podemos empezar por compenetrarnos con su lucha, relacionando nuestra propia capacidad para pecar de este modo. Todos tenemos algo que aprender de la restauración de un adicto sexual.
NUESTRA TENDENCIA HACIA LA ADICCIÓN
«Donde está tu tesoro, también estará tu corazón». A menudo llegamos a estar vinculados o adictos a gente, posesiones, o formas de poder. Aquellas cosas que comienzan a distraernos, también pueden desplazar o llenar los vacíos de nuestro corazón en los cuales hemos experimentado profundos deseos de no estar solos, de conocer y ser conocidos por Dios y por otros, de amar y ser amados. Nuestras adicciones llenan un vacío que solamente Dios puede saciar verdaderamente. En vez de canalizarlo hacia Él, tratamos de satisfacer esas necesidades a nuestra manera.
Podemos llamar a las adicciones idolatría ya que pueden llegar a ser "dioses" para nosotros. Muchas veces buscamos "ídolos" para suplir nuestras necesidades. Ellos pueden proveernos seguridad, valor, autoestima, un sentimiento de ser amado, una forma de aligerar nuestras cargas o de escapar de ellas. Al confrontar nuestra capacidad para la adicción la pregunta es: ¿te permiten estas cosas amar a Dios, amarte a ti mismo y a tu prójimo con mayor libertad, o no?
¿SOY ADICTO?
Casi cualquier cosa en nuestra vida puede llegar a ser un objeto de afección que nos conduzca a la adicción. Las verdaderas adicciones son compulsivas, comportamientos habituales que interfieren en nuestro caminar con Dios; las adicciones en vez de liberarnos nos ciegan. A menudo prometen y proveen un falso sentido de seguridad o satisfacción. Siempre, en diferentes grados de intensidad, estarán caracterizadas por tolerancia, síntomas de aislamiento, pérdida de poder de la libertad y distorsión (distracción) de la atención.
ADICCIÓN SEXUAL — EL PROBLEMA
Alguien una vez describió la adicción sexual es como el pie de atleta de la mente:
"nunca se quita, siempre quiere ser rascado, prometiendo alivio... sin embargo el rascar, causará dolor e intensificará la comezón".
El comportamiento sexual adictivo es un pecado contra nuestra propia alma. Como dijo el apóstol Pablo en 1ª Corintios cuando cometemos un pecado sexual pecamos contra nuestro propio cuerpo.
«Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio, glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.» (1ª Corintios 6:18-20).
A menudo la gente que lucha contra una adicción sexual, se siente atrapada, deseosa de detenerla pero sin ser capaz de hacerlo. Algunos pueden pasar meses, semanas, e incluso años presumiblemente libres, hasta que algo pone en movimiento la adicción nuevamente: la tensión, el tiempo libre, cambios en la vida, un período del año, un lugar, una vieja canción.
La adicción por sí misma ataca la voluntad y la autoestima, divide el corazón en dos. La gente que es adicta sexualmente a menudo dirá que se siente como si fueran dos personas diferentes. Una parte de ellos realmente desea obedecer al Señor, para honrar su matrimonio o su soltería, la otra parte sólo desea continuar el comportamiento adictivo.
En medio de una adicción sexual nos identificamos con el apóstol Pablo cuando escribe en Romanos 7:19-25:
«¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro». (versículos 24, 25a)
NIVELES DE ADICCIÓN SEXUAL
Hay cuatro niveles de adicción. Estos ayudarán a catalogar y comprender el alcance de la adicción de alguien. Todos los niveles son destructivos y cegadores para el alma.
1. Masturbación compulsiva, vida de fantasía, codicia del corazón, masturbación habitual en el matrimonio. (Aunque la fantasía y la lujuria están en el primer nivel, a menudo estos pensamientos y recuerdos son los más difíciles de erradicar).
2. Uso de pornografía (generalmente acompañado por masturbación), "sexo telefónico", pornografía "sutil", libros explícitos.
3. Encuentros con adultos que lo consienten, encuentros anónimos, con personas que practican la prostitución, frecuentar librerías para adultos, espectáculos de desnudo.
4. Cosas que involucran a otros ignorantemente o en contra de su voluntad. Estas incluyen: llamadas obscenas, exhibicionismo, vouyerismo, vejación infantil, violación e incesto.
Estos niveles se entremezclan fácilmente y a menudo progresan hacia las actividades del nivel cuatro si continúan desenfrenadamente.
RECUPERACIÓN
Jesús es el único que puede verdaderamente liberarnos de este cuerpo de pecado y de corrupción. Reconocer esto es el principio de la recuperación.
La libertad nos llega inevitablemente como gracia. (La gracia no es algo ganado, manipulado, o una seducción de Dios. Simplemente es un regalo. Podemos orar por ella, buscarla, recibirla o desearla). Uno puede pelear contra este "monstruo interno" odiándose, o uno puede empezar a ver esta área de ruptura y daño en su vida como un lugar que necesita desesperadamente la presencia de Dios. Esto viene con humildad, permaneciendo en quietud y practicando la presencia de Dios. Escuchar, como dice Leanne Payne, es obedecer. Esto no es algo fácil. El verdadero amor es una decisión difícil penosamente nos alejamos de amores menores (ídolos), hacia el Dios verdadero, Jesucristo.
EL CAMINO HACIA LA LIBERTAD
1. Voluntad personal / honestidad:
La honestidad personal es un primer paso. ¿Quieres se libre? ¿Es más importante parecer libre o ser verdaderamente libre?
2. Aprender a confiar en otros:
Una actitud falsa es: "¡Puedo manejar esto sólo!" El siguiente paso es traer al conocimiento de aquellos en quienes hemos confiado, lo que realmente está sucediendo en nuestra vida. Debes encontrar a esas personas que te acepten y te amen a la luz de tu adicción.
3. Confesión y arrepentimiento:
Rompe el secreto de tu lucha a través de la continua cobertura de otros. La presencia de gente a la cual mantienes informada ayuda a romper todas las racionalizaciones que hayas utilizado para mantener viva tu adicción.
Dietrich Bonhoeffer escribe en Vida Juntos:
Un hombre que confiesa sus pecados en la presencia de un hermano (o hermana) sabe que ya no estará solo consigo mismo; experimenta la presencia de Dios en la realidad de la otra persona. Mientras vaya por mi propia cuenta en la confesión de mis pecados, todo quedará en la obscuridad, pero en la presencia de un hermano, el pecado tiene que ser traído a la luz.
4. Reclamando la voluntad:
El adicto tiene que reclamar a Dios la voluntad que Él le ha dado. Esta es la habilidad de tomar decisiones para bien o para mal. No importa cuan débil sea, la voluntad siempre está allí.
Un comentario sobre "oración por liberación". No negamos las fuerzas demoníacas que están involucradas en la adicción sexual. Sin embargo, la "oración por liberación" (el nombrar y arrojar fuera demonios) no quita la responsabilidad personal, esto es, la propia voluntad de uno para tomar decisiones para bien o para mal. No quita la capacidad de ser adicto. Lo que puede ocurrir está ejemplificado por las palabras de Jesús que se refieren a los malos espíritus que regresan a la casa barrida y limpiada, y nuestra postrer condición volviéndose peor que la primera.
5. Encarando la verdad interna:
Mientras los hábitos adictivos y patrones comienzan a romperse, muchas de los aspectos de raíz empiezan a salir a flote. Qué necesarios son aquí momentos de quietud, oración de escucha, cobertura, cuidado pastoral, consejería, y grupos de apoyo. Uno debe reclamar su propio corazón, no cambiar de lugar lo que hay en él con distracciones.
6. Aprender a dar y/o recibir amor no erótico:
Mientras que la persona con adicción aprende a caminar en su nueva personalidad, aprenderá a ver desde una perspectiva no sexual, y que la intimidad no equivale a sexo. No se tiene que consumar toda relación en una forma sexual.
7. Gracia continua y cobertura, grupos de apoyo y terapia
La mayoría de los adictos sexuales necesitarán un contexto de seguimiento para confesar pecados, compartir luchas y tentaciones, y recibir aliento. ¡Procura no ir solo a través de este proceso!
8. Consideraciones especiales para matrimonios:
El cónyuge también es afectado por el pecado. Un cónyuge no puede sólo enfocar su atención sobre el "adicto" o sobre el "tipo de adicción".
Un cónyuge también necesita apoyo personal. La confianza ha sido violada y ambas partes necesitan diferentes tipos de apoyo.
Un cónyuge no deberá ser la fuente principal o única de cobertura para el adicto. Ambos necesitan buenos límites aquí.
Derecho de traducción al español © 2006-1997 Desert Stream Ministries.
Todos los derechos reservados.
Traducido del inglés por Oscar D. Galindo
ENTENDIENDO LA HOMOSEXUALIDAD
Qué es la homosexualidad?
Por Frank Worthen
Cuando tratamos de ayudar a una persona a superar su homosexualidad, encontramos que muchas de ellas están confundidas sobre lo que verdaderamente es la homosexualidad. Muchas veces la persona se identifica erróneamente como "homosexual" creando así un obstáculo más en su esfuerzo de aceptar su nueva identidad en Cristo. Hay otros que no desean aceptar su problema homosexual y rehuyen confrontar la realidad. Esto sucede a menudo con los padres de familia o parientes que no desean aceptar la homosexualidad de un ser amado. Para mayor comprensión de este problema, hemos preparado esta reseña, explicando nuestra opinión sobre qué es la homosexualidad verdaderamente.
Hasta ahora, ni la comunidad científica ni los grupos religiosos, ni los homosexuales han llegado a un acuerdo sobre la definición de homosexualidad. Sin embargo, Lauwrence J. Hatterer, autor de "Cambiando la Homosexualidad Masculina" dio esta definición: "Aquel que en su vida adulta está motivado por una atracción definida, preferencial, erótica hacia miembros de su mismo sexo, y quien, usualmente pero no necesariamente, tiene relaciones con éste". Esta es una definición adecuada para trabajar con ella, pero una explicación completa de la condición de la homosexualidad es más profunda.
¿Nacer Homosexual?
La mayoría de las personas homosexuales creen que ellas "nacieron" homosexuales. A menudo esta creencia brinda alivio y retira la responsabilidad para el cambio. Sin embargo, no existe sólida evidencia científica que una persona nace homosexual. La gran mayoría de las personas homosexuales son completamente normales genéticamente: son hombres y mujeres completos en este sentido.
Conducta Aprendida
Nosotros creemos que la homosexualidad es una conducta aprendida que fue influenciada por una serie de hechos: una ruptura en la vida familiar en la niñez, una falta de amor incondicional de parte de alguno de los progenitores, falta de identificación con el progenitor del mismo sexo. Más tarde estos problemas pueden resultar en una búsqueda de amor y aceptación, envidia del mismo sexo o del sexo opuesto, una vida controlada por diferentes temores y sentimientos de aislamiento. Parece que una cosa está clara: la homosexualidad es causada por una multitud de raíces. Sería simplista pensar en una sola causa: temor al sexo opuesto, incesto o abuso sexual, madres dominantes y padres débiles y opresión demoníaca. Todo esto puede jugar parte en la causa de la homosexualidad, pero sólo uno de estos factores externos en la vida de una persona, sus propias decisiones juegan un papel importante en formar su identidad homosexual, aunque son pocos los que desean admitirlo.
¿Qué Dice la Biblia?
La Biblia claramente dice en cinco diferentes lugares que la homosexualidad es pecado: Levíticos 18:22, 20:13, Romanos 1:26-27, I Corintios 6:9-10 y I Timoteo 1:9-10. A pesar que la posición de las Escrituras sobre la conducta homosexual es muy clara, algunas personas se preguntan: " ¿también dice la Biblia que los sentimientos homosexuales son incorrectos?". Después de una larga exposición sobre la homosexualidad, Romanos 1 termina con este versículo: "Que habiendo comprendido el juicio de Dios, que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo lo hacen, más aún, consienten a los que las hacen". Es evidente aquí que aun el aprobar el estilo de vida homosexual es pecado. Colosenses 3:5 dice: "Amortiguad, pues vuestros miembros que están sobre la tierra; fornicación, inmundicia, malicia, mala concupiscencia y avaricia, que es idolatría". De acuerdo a la Palabra de Dios, la lujuria sexual y la fantasía homosexual y heterosexual son pecados. Por el contrario, I Corintios 10:13 nos asegura que la tentación no es pecado: "No os ha tomado tentación, sino humana; más fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida para que podáis aguantar". Existe una diferencia entre sentirse atraído hacia los actos homosexuales o fantasía, y escoger rendirse ante esa atracción. Esta es la diferencia entre la tentación y el pecado. No podemos controlar por completo lo que nos sirve de tentación, pero sí está en nuestro poder decidir seguir esta tentación. Este poder de decisión se fortalece por el Espíritu Santo quien vive en nosotros.
LOS CUATRO ASPECTOS DE LA HOMOSEXUALIDAD
El problema de la homosexualidad es mucho más que un simple acto sexual. Aquellos que han sido atrapados en ese pecado, han ingresado en el ambiente homosexual en algún grado. Para comprender mejor las circunstancias de la persona que busca ayuda, hemos dividido la homosexualidad en cuatro aspectos diferentes: conducta, respuesta psíquica, identidad y ambiente homosexual.
Conducta
A menudo asumimos que todas las personas homosexuales tienen encuentros homosexuales, pero este no siempre es el caso. Asumimos también incorrectamente que todo aquel que practica actos homosexuales es homosexual. Pero la verdad es que estos actos no son un indicio verdadero de que una persona sea o no homosexual. Existe un número inmenso de hombres heterosexuales que tienen encuentros homosexuales por varias causas, como por ejemplo estar en la prisión o en otro lugar donde no es posible el sexo heterosexual. Tampoco creemos que un muchacho que ha tenido encuentros homosexuales a temprana edad, es un homosexual, a menos que estos encuentros llenen una necesidad que no es satisfecha de otra manera, como la necesidad de amor, aceptación, seguridad y significado. En este caso, estos encuentros representan un "intercambio" por las necesidades no sexuales que se obtienen a través de ellos. Es posible que estos encuentros sean sinónimo de satisfacer estas necesidades. Esto puede llevar a una orientación homosexual. Sin embargo, las estadísticas dan a conocer que la mayoría de muchachos que experimentan actos homosexuales los dejan atrás, y maduran hacia una vida heterosexual normal. Por el contrario, muchas personas homosexuales nunca tienen encuentros homosexuales; debido al miedo o a una fuerte convicción religiosa, estas personas refrenan una conducta homosexual, pero llevan una intensa lucha con la homosexualidad.
Respuesta Psíquica
Una breve definición de este término es: "excitación sexual (estímulo) causada por percepción visual o especulación de fantasía". La respuesta psíquica es lo que la gente llama también "orientación homosexual". A pesar que muchas personas dicen que han experimentado atracción visual o sexual por el mismo sexo "desde que tienen uso de razón", existe un patrón progresivo en la vida de una persona que conduce a una respuesta psíquica homosexual. El niño puede comenzar con la necesidad de compararse con otros para ver si satisface los valores impuestos por la sociedad. Cuando ve que él no se compara favorablemente con los demás, siente admiración por esas cualidades y características físicas que envidia, lo que le lleva al deseo de poseer a otros y finalmente al deseo de consumir a otros. Este deseo se erotiza en algún momento, resultando eventualmente así en lo que se considera como la respuesta psíquica. Esta respuesta psíquica a tomar la vida de otra persona se inicia con un poco de imaginación. Se imaginan situaciones sexuales. Cuando el primer encuentro sexual sucede, puede ser el resultado de varios años de planeamiento y fantasía. No obstante, la conducta homosexual puede preceder a la respuesta psíquica, resultante de una respuesta condicionada hacia encuentros placenteros y satisfactorios con el mismo sexo.
Identidad
Algunas personas entran en la homosexualidad por la "identidad". Estas personas puede que no hayan experimentado atracción sexual por el mismo sexo, o no hayan tenido ningún encuentro homosexual. Sin embargo, desde temprana edad se han sentido "diferentes" de los demás. Se sienten anormales, como si no ocuparan un lugar en el mundo heterosexual. Ellos razonan de esta forma: "si no soy heterosexual, entonces debe ser que soy homosexual". Claro que esta es una mala interpretación. Una vida cohibida por la timidez, miedo del sexo opuesto, falta de habilidad en los deportes y en lo social, no debe aceptar la identidad de "homosexual". Sin embargo, la gente crece dentro de identidades. Una vez que se acepta a una identidad se comienzan a desarrollar en la vida de la persona, las características que esa identidad implica. Es por esta razón que es de mucha importancia lo que creemos de nosotros mismos.
Ambiente
Una persona homosexual puede insistir que no tiene responsabilidad alguna por su identidad, su respuesta psíquica, ni aun por su primer encuentro sexual, ya que este pudo haber sido forzado. Sin embargo, toda persona homosexual debe cargar con la responsabilidad de haber escogido entrar en el ambiente homosexual. No obstante, las personas entran en este estilo de vida en diferentes grados. Algunos viven en el mundo heterosexual la mayor parte del tiempo, y solamente buscan en el ambiente homosexual encuentros sexuales esporádicos e impersonales. Otros, en cambio, se sumergen totalmente en la subcultura homosexual donde trabajan, viven y socializan en un ambiente totalmente homosexual. Dentro de estos dos extremos, existen todos los demás grados de profundización en ese ambiente, pero para muchas personas, es en el ambiente homosexual donde han sentido de alguna forma la aceptación a un nivel superficial. A pesar de la aceptación disponible, el ambiente homosexual, a menudo se vuelve una forma de vida dolorosa y sin recompensa, especialmente para los homosexuales de edad avanzada quienes ya no son deseados sexualmente.
Como usted puede ver, en estos cuatro aspectos, la homosexualidad es un problema complejo con muchas definiciones y variaciones. Si alguien le dice: "yo soy homosexual", verdaderamente le ha dicho muy poco sobre su persona. Es necesario mirar su vida más profundamente para determinar hasta qué grado la homosexualidad se ha convertido parte de su identidad. Esto también puede ilustrar por qué la homosexualidad puede ser un problema difícil de superar.
Es verdad que la salida de la homosexualidad no es fácil, pero hay miles que la han abandonado, y se han hecho "nuevas criaturas en Cristo". Muchos se han casado y tienen familias, mientras que otros se mantienen célibes y viven vidas gozosas dedicadas al servicio de Dios. Dios nos da los deseos de nuestro corazón. A Satanás no le complace cuando alguna persona se da cuenta del engaño de la homosexualidad y descubre la puerta. Hay muchas batallas que pelear, pero "mayor es El que está en nosotros que ese que está en el mundo".
"No tengas miedo ni te desalientes, pues la batalla no es tuya, sino de Dios" (II Crónica 20:15)
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